La doctora Karin Staab nos comenta que éstas lesiones benignas pueden ser peligrosas ya que tienen un alto riesgo de transformarse en malignas. Se ven como costras blanquecinas que también pueden estar enrojecidas o tener un color café con textura áspera. Pueden tomar el aspecto de un pequeño cuerno o parecer una uña de gato. Se ubican en cualquier parte del cuerpo, pero son más frecuentes en la cara y dorso de manos. También en la cabeza y escote, pero pueden aparecer en otras zonas que han recibido sol por períodos largos alguna vez en al vida.

Se trata de lesiones premalignas (precancerosas) que tienen 3 posibles vías de evolución:

1.-Quedarse iguales o crecer lentamente. Sólo molestan por su aspecto; al rascarlas se caen y vuelven a crecer con los días.

2.-Evolucionar a una enfermedad maligna invasiva conocida como Carcinoma Epidermoide

3.-Desaparecer en forma espontánea (rara vez lo hace)

No se diagnostica mucho, porque las personas que presentan estas lesiones desconocen que tiene tratamiento o que puede convertirse en cáncer invasivo. Gran parte de los pacientes presentan muchas queratosis, por lo que el riesgo de que una se convierta en maligna es alto, lo que es necesario tratarlas en forma precoz.

El tratamiento es definitivo en cada lesión. Sin embargo, la causa de esta patología de la piel es la exposición a radiación solar, por lo que pueden aparecer nuevas lesiones en el paciente tratado. La Dra Karin Staab recomienda consultar precozmente y luego mantener un control de la piel.

El tratamiento ideal es la extirpación con Láser ablativo. Este procedimiento no dejas feas cicatrices y permite la reparación rápida de la piel.

Dra. Karin Staab  2020. Todos los derechos reservados.